Agostina Vega | Matar a una niña: el lenguaje más brutal del poder

Nombrar a Agostina Vega como lo que era -una niña- no es un detalle menor. Es un acto de justicia simbólica. Es negarse a que el lenguaje diluya la gravedad. Es recordar que detrás de cada expediente hay una historia, un rostro, una vida que merecía ser vivida. Y también es una advertencia.