En Córdoba, un hombre deberá pagar 54 millones de pesos a su hija de 29 años por el daño moral que le ocasionó al no haberla reconocido oportunamente como tal. 

 

El reclamo de filiación extramatrimonial promovido por la joven fue aceptado y validado por la Cámara en lo Civil, Comercial y de Familia N° 1 de la ciudad de Río Cuarto. A su vez, la Cámara ratificó que el Registro Civil deberá modificar el apellido de la joven para que coincida con su filiación real, es decir el apellido del padre al que denunció. 

 

La acción de filiación y la indemnización requerida por la joven había sido aceptada en primera instancia por el Juzgado N° 3 del mismo fuero. El demandado utilizó el recurso de apelación y éste fue rechazado por el Tribunal. 

 

En su voto, la camarista María Adriana Godoy argumentó que el no había fundamentado el pronunciamiento en primera instancia y que “obstaculizó por todos los medios a su alcance el conocimiento de la verdadera filiación de la actora”. “Mucho menos se ha ocupado de fundamentar las razones por las cuales entiende que el monto (indemnizatorio) fijado resulta, a su modo de ver, ‘excesivo’”, expresó la vocal. 

En la misma dirección, la camarista manifestó que "no resultan suficientes para reformar el pronunciamiento las vagas referencias realizadas por el recurrente respecto de la valoración de los testimonios rendidos, los que no han sido impugnados en forma, más allá del vano intento realizado en la fase alegatoria de la primera instancia, etapa en la cual, en el momento de su análisis, sólo ha parcializado los dichos de los testigos”. 

La vocal, a cuyo voto se adhirieron sus pares (Eduardo H. Cenzano y Rosana A. de Souza), insistió en que algunos de los testimonios –no refutados- brindados en la causa daban cuenta de “la existencia de una relación entre el demandado y la madre biológica de la demandante”.