El Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Marcela Basterra, promovió el cumplimiento efectivo de la norma de Acceso y Permanencia a todos los espacios de uso público de aquellas personas con discapacidad acompañadas por un perro de asistencia.
El acceso gratuito de los perros lazarillos está establecido a nivel nacional desde junio de 2013, cuando se promulgó la ley 26.858. "El perro guía o de asistencia debe estar sujeto por una correa o arnés con agarradera de metal u otro elemento de similar función, no siendo obligatorio el uso del bozal", dice el artículo 7 de la norma.
Esta ley tiene un antecedente en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) en la ley 429, sancionada en junio de 2000.
Sin embargo, 17 años despúes de la primera normativa local las cosas no cambiaron demasiado. "Andar con un perro de asistencia en la Ciudad de Buenos Aires a veces complica las cosas", dice Nicolás Stupenengo, agente del Consejo.
Stupenengo padece una cuadriplejía que sólo le permite mover los brazos. Por eso, está acompañado de Sofía, su perra de asistencia. "En muchos lugares no me dejan entrar con Sofía porque no tienen conocimiento de la ley", dijo.
El perro de Stupenengo le recoje objetos que se caen, saca cosas de cajones y busca lo que no está a su alcance. "Parece que no estuviera porque actúa de una manera muy correcta", dice Stupenengo sobre su can. En ese sentido, la ley establece en su artículo 4 que un perro guía es aquel que "tras superar un proceso de selección, finalice satisfactoriamente su adiestramiento, para el acompañamiento, conducción, auxilio y alerta de las personas con discapacidad y obtenga el certificado que así lo acredite".
Basterra destacó la necesidad de empezar a capacitar para que la sociedad "se concientice y remueva los obstáculos para el efectivo cumplimiento de los derechos".





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