La semana pasada la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, publicó una dura carta contra la Corte Suprema de Justicia, a la que acusó de dirigir el proceso del "lawfare" en Argentina. En consecuencia, el ministro del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, contestó con una nota llamada “El ocaso del consenso”. 

“El que se fotografiaba con Moro y Bonadío, fue Presidente de ese cuerpo hasta el año 2018 y en una reunión de jueces federales de Comodoro Py, les aseguró que todas las instancias superiores les iban a confirmar y convalidar todas las decisiones de primera instancia que dictaran contra los dirigentes y ex funcionarios kirchneristas. Lawfare al palo”, sostuvo Cristina Kirchner.

Unos días después, Lorenzetti publicó un artículo en Infobae en el que analizó la polarización de nuestra sociedad y enfatizó que en el mundo actual “el diseño institucional y tecnológico promueve el desencuentro y la pérdida del control de las narrativas unificadoras de los países”. 

Se trata de llamar la atención y por eso se hacen denuncias escandalosas y declaraciones fuertes con la idea de demostrar cierto poder, a pesar de que se sabe que sólo dura un instante. “El ruido es una referencia acústica a la incipiente descomposición del poder” (Byung-Chul Han; “En el enjambre”)”, argumentó. 

En ese mismo sentido, destacó: “La opinión de alguien no motiva un debate sobre los argumentos. Es un procedimiento común respecto de las sentencias judiciales: ¿quien es el juez?, ¿quién lo nombró?, ¿con quién está vinculado? Esta información suele ser más importante que lo que escribió en la sentencia”. 

El ex presidente del máximo tribunal consideró que la polarización “produce parálisis en las decisiones por la falta de acuerdos básicos”. 

“Es necesario que las instituciones promuevan el roce entre visiones diferentes, un aumento de la flexibilidad de las partes y un incremento de las opciones de solución”, concluyó.

Por otra parte, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, sostuvo en declaraciones en AM 750: “Tiene que poner orden la Corte Suprema y no lo hace, sino que puso desorden y acompañó el lawfare. Creo que está a la vista, lo dijo Alberto el otro día y lo puso Cristina. El sótano de la democracia sigue funcionando".

"Hay que ser muy malintencionado, o con mucho interés político, para decir que no hay lawfare. Sin querer ponerme en un lugar protagónico, yo soy víctima de eso todavía hoy. En una de las perlitas o chanchadas del lawfare, que es la causa dólar futro, estoy elevado a juicio oral y todavía nadie puede explicar cuál es el delito que se cometió presuntamente", enfatizó el mandatario provincial.