Un fallo judicial escandalizó a la provincia de Tucumán luego de que el juez José Augusto Páez Almonacid sobreseyera a los cuatro exjugadores de Vélez denunciados por violación. Se trata de Sebastián Sosa, Braian Cufré, José Florentín y Abiel Osorio. Tanto la denunciante como la querella cuestionaron la polémica decisión.
Patricia Neme, la abogada de la mujer, confirmó que recurrirán el fallo. “Durante el proceso el juez no tomó en cuenta las pruebas aportadas por la víctima. Valoró solo una prueba de teléfonos de las testigos, que también estamos por impugnar. Solo habló de chats de amigas”, señaló.
A su vez, consideró que la decisión fue prematura y que no se alcanzó el estándar legal de “certeza negativa” requerido para un sobreseimiento. Entre los elementos no considerados están pericias médicas y biológicas, evidencia digital, registros de comunicaciones y testimonios que debieron analizarse con inmediación judicial.
Adriana Guerrero, militante de la filial de Tucumán del movimiento Ni Una Menos, expresó: "El fallo del Poder Judicial en el caso de los jugadores de Vélez lo que hace es reafirmar lo que venimos diciendo desde el movimiento de mujeres y desde los grupos feministas hace rato, de que hay una campaña de descrédito a nuestra palabra".
"Nuestro 'Yo te creo' se ha transformado en nosotros no le creemos por parte del Estado y por parte de la Justicia, dejándonos en una absoluta vulnerabilidad, porque después de un fallo como este, ejemplificador sin duda, así lo deben estar presentando, ¿Qué mujer se va a atrever a denunciar un abuso sexual?", remarcó.
LA INDIGANCIÓN DE LA MUJER DENUNCIANTE TRAS EL FALLO
En diálogo con TN, la joven denunciante expresó su indignación: “Siento que son esos días en los que sentís que el camino recorrido no valió para nada, mucha impotencia, bronca… empezó en el momento en que el juez insistía tanto en tratar el sobreseimiento en una audiencia pedida por la querella”.
La mujer criticó además el análisis judicial sobre su conducta: “El juez dice que a mí se me ve caminar erguida, que al otro día estaba chateando bien, que le ponía un emoji a Sosa. Eso hace pensar cómo la justicia trata a una víctima de abuso: nos tenemos que arrastrar, tener estrés postraumático al toque, entrar en shock al toque… el proceso es muy cruel y tiene que cambiar”.
La denunciante también lamentó el “escarnio público” tras la difusión de su identidad.
“Venía resguardando mi identidad casi dos años y fue expuesta en un lugar donde todo estaba guionado”, señaló, y remarcó que no busca un rédito económico: “Si yo buscaba dinero, habría aceptado la salida alternativa que propusieron”.
Sobre la evidencia física, sostuvo: “Nadie va a negar la sangre que se encontró, las lesiones que tenía. Mi papá llevó mi short ensangrentado a la policía, se halló material genético de los jugadores, y el juez ni lo mencionó”.
Finalmente, reafirmó su determinación: “Voy a ir hasta las últimas consecuencias. Esto no puede ser un precedente para que las mujeres no denunciemos ni nos digan cuándo tenemos que actuar. La Justicia es muy machista; me dejó con la boca abierta la audiencia de hoy”.





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