Rodrigo Santi, conocido como “Loli”, ex instructor de bomberos en La Playosa, provincia de Córdoba, está imputado por abusos sexuales y corrupción de menores.

El hombre confesó los delitos durante la instrucción judicial y espera un juicio abreviado; pero le otorgaron la prisión domiciliaria tras alegar depresión.

Según un informe psicológico privado tiene un “trastorno depresivo mayor con ideación suicida” y que estar en prisión “podría implicar un riesgo grave para su salud psíquica”.

El caso se remonta a un primer hecho denunciado ocurrió el 30 de marzo de 2024, cuando invitó a un adolescente de 16 años a su casa en horas de la madrugada.

Según el abogado querellante, José Corigliano, “le tocó la pierna, lo acarició y le preguntó si le gustaba lo que estaba pasando, antes de ofrecerle masturbarlo”. La víctima escapó y nunca regresó al cuartel.

La denuncia se conoció meses después mediante un mensaje de Santi, en el que admitía que “se había zarpado” y pedía disculpas.

La investigación reveló un modus operandi repetido: charlas grupales, campamentos y prácticas sexuales dentro del cuartel, con mensajes enviados a los adolescentes para invitarlos a su casa. Según Corigliano, el entramado familiar de Santi “permitió que los abusos se ocultaran durante años”.

El hombre permanece en prisión domiciliaria desde diciembre de 2025 y la pena prevista va de 8 a 20 años de prisión.