La instalación de un bar en la ex Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM) en Mar del Plata quedó suspendida por la justicia federal.

Bullbarrel S.A. planeaba abrir “Restinga” sobre un predio histórico que funcionó como centro clandestino de detención en la ciudad durante la última dictadura cívico-militar.

La medida, dispuesta por los jueces Alejandro Tazza y Pablo Jiménez, estará vigente por 60 días hábiles y busca proteger posibles elementos vinculados a violaciones a los derechos humanos.

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, querellante en la causa, argumentó que “los predios en donde han acaecido violaciones a los derechos humanos” no pueden ser intervenidos sin riesgo de pérdida de pruebas.

Luis Moreno Ocampo, exfiscal de la Corte Penal Internacional, sostuvo que la intervención militar de EE.UU. en Venezuela es "lo más parecido a un golpe de Estado global”

Irma Piñeiro, miembro de la organización, aseguró en diálogo con Página/12 que “la memoria no es una cuestión personal, es colectiva. No pueden pasar por arriba, como topadora, a lo más sagrado. No pueden construir un bar para ir a bailar en un sitio donde hay muertos abajo”.

Sobrevivientes que estuvieron detenidos en la ex ESIM relataron las torturas y violencia sistemática. Alberto Pellegrini, de 69 años, recordó que pasó allí la peores semanas de su vida, mientras que Pablo Mancini, de 72, aseguró: “Las golpizas eran terribles. Un militar violó a una mujer al lado mío”.

El predio se extiende desde el balneario Honu Beach hasta la bajada del Horizonte y conserva un bosque de árboles añosos. La aprobación inicial del Concejo Deliberante y la cesión del terreno para el proyecto privado generaron las denuncias y hubo protestas de vecinos y organismos de derechos humanos.