El miércoles a las 11.30, el edificio judicial de San Martín se convirtió en escenario de caos. Alrededor de 20 personas ingresaron gritando, rompieron una ventana y subieron al primer piso donde se encontraba el juez Nicolás Schiavo.

“El personal intentó resguardarse y no pudo identificarlos en ese momento. Tampoco corresponde a su función hacerlo”, explicó el magistrado.

Según Schiavo, la irrupción no era una amenaza personal, sino un ataque a toda la Justicia.

“No me siento amenazado, porque es un problema institucional hacia la Justicia. Esto pasa todos los días… No hay que personalizar los problemas”, remarcó.

Condenaron al exjuez Walter Bento como jefe de una red de corrupción judicial

El juez alertó además sobre el avance del narcotráfico: “No me corresponde decirlo a mí, pero es evidente”. Y subrayó la gravedad del hecho: “Somos funcionarios públicos al servicio de la sociedad… Esto es institucionalmente grave cuando hay un atentado a una institución pública como sucedió”.

Schiavo denunció que el edificio carece de cámaras de seguridad y que la prioridad fue proteger al personal: “Cuando esto sucedió, yo estaba muy preocupado por el personal… Es un problema global, que requiere un abordaje global”.

Fuentes judiciales señalaron que los agresores podrían estar vinculados a una banda que perdió armas en un allanamiento reciente en Villa Maipú, donde se detuvo a seis hombres y tres menores implicados en la venta de drogas.