Fate informó este miércoles que cesa de manera inmediata la actividad en su planta de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, que contaba con una capacidad de producción superior a cinco millones de neumáticos al año y era la mayor del país. La decisión implica la desvinculación de 920 trabajadores.
Según el comunicado de la firma, el cierre no constituye un concurso preventivo ni una reestructuración, sino una liquidación total de activos con pago de indemnizaciones conforme a la ley.
“Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde: empleados, proveedores y bancos”, señalaron fuentes de la empresa.
Fate atribuye el fin de la actividad a tres factores principales: la saturación del mercado por importaciones de origen chino, que obligó a reducir precios y erosionó los márgenes; un contexto macroeconómico complejo, con alta carga impositiva y restricciones cambiarias; y costos laborales elevados combinados con baja productividad y conflictos gremiales.
La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, recordó su trayectoria de más de 80 años, destacando su liderazgo en tecnología de neumáticos radiales, su presencia en el mercado automotriz y su actividad exportadora hacia Europa, Estados Unidos y América Latina.
En el comunicado, Fate remarcó su aporte al empleo local y al desarrollo de proveedores, y expresó su agradecimiento a empleados, clientes y colaboradores por su acompañamiento. Tras el cierre, Javier Madanes Quintanilla concentrará su actividad en los negocios de aluminio que desarrolla junto a Aluar.





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