Pablo Ibalo, un abogado con la matrícula suspendida hasta febrero de 2027, amenazó a la jueza del Trabajo N° 14, Silvia Garzini, con “prender fuego” tanto a ella como a su juzgado. Tras los mensajes, la Gendarmería Nacional le asignó custodia permanente.
Según fuentes judiciales, las amenazas se realizaron a través de estados de WhatsApp, donde Ibalo escribía: “Vieja conchuda, la próxima vez que vaya al 14 antes habré de pasar por una Shell” y “los expedientes amarillentos arden más rápido”.
En otro mensaje sostuvo: “Vieja conchuda del juzgado 14, la próxima vez que me mires a los ojos será el fin de tus días”.

Garzini, magistrada de 18 años en el cargo conocida por su temperamento tranquilo, puso los hechos en conocimiento de la Cámara del Trabajo. La situación generó la solidaridad de numerosos jueces laborales, que exigieron medidas restrictivas y sanciones más severas.
“Acabo de leer y no puedo creer, otra vez este sujeto, mi total solidaridad con vos Silvia. Y estoy de acuerdo en mandar la nota a la cámara y en hacer un pedido colectivo al Colegio Público para que le retiren de una vez la matrícula”, expresó un colega.

Otro añadió: “Yo estoy poniendo en conocimiento del Colegio Público cada escrito que este sujeto presenta en una causa judicial estando suspendido”.
La Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo repudió los hechos, señalando que “no solo la insulta con una bajeza irrepetible sino que la amenaza de muerte” y reclamó que “las autoridades del Colegio Público de la Abogacía de la Ciudad de Buenos Aires impongan la máxima sanción al letrado, sin perjuicio de las acciones penales que correspondan”.





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