El titular del Juzgado Federal N° 2, Sebastián Ramos, resolvió ayer por la noche la extradición de Henry López Londoño, alias "Mi Sangre", el colombiano que es acusado por narcotráfico y requerido por la Justicia de los Estados Unidos hace más de tres años y cuya estrategia ha sido desde entonces demorar el proceso judicial.

 

El pasado 17 de mayo "Mi Sangre" había declarado, en el marco de este juicio, que la causa había sido articulada por la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) y el gobierno colombiano. 

 

“Mi Sangre” llegó al país a fines de 2011, con su mujer y su hijo. Se desplazaba con custodia y cambiaba de domicilio con frecuencia. En Colombia había trabajado para el jefe paramilitar Diego Murillo, alias Don “Berna”, extraditado a Estados Unidos en 2008.

 

Su detención se produjo en octubre de 2012 en la localidad bonaerense de Pilar. Dos meses después, las autoridades de Estados Unidos ordenaron la extradición. Si bien el juicio iba a comenzar e 21 de noviembre de 2013, su defensa presentó sucesivos recursos que postergaron la audiencia. 

 

"Esta defensa considera que no ha de proceder la extradición. Subsidiariamente, le pido en este momento la excarcelación por haberse excedido por demás el plazo normal de detención", dijo Jacqueline Arias Malatesta, una de las abogadas de López Londoño. 

 

Sin embargo, el magistrado hizo lugar al pedido del fiscal federal Patricio Evers y su par de la Procuraduria de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias.