Guillermo Federico Rivarola, juez federal durante la última dictadura cívico militar, fue procesado por encubrimiento en la Masacre del Pabellón Séptimo de la cárcel de Villa Devoto.

El 14 de marzo de 1978, durante una requisa del Servicio Penitenciario Federal (SPF), 57 presos murieron en un incendio y ocho más fallecieron tras ser trasladados a hospitales.

Rivarola instruyó la causa según la versión oficial, que hablaba sobre un supuesto motín iniciado por los detenidos.

Aunque escuchó testimonios de sobrevivientes que relataron golpizas brutales a quienes lograron escapar del fuego, no denunció los hechos, permitiendo que la investigación permaneciera bajo control del SPF.

El juez federal Daniel Rafecas lo procesó por encubrimiento, junto a tres exagentes penitenciarios: Antonio Bienvenido Olmedo, Camilo Neri Miño y José Rubén Mambrín, quienes ahora enfrentan prisión preventiva.

Según Rafecas, la hipótesis del “motín” fue una “burda tergiversación de la realidad” para garantizar impunidad.

El caso se juzga como crimen de lesa humanidad en el Tribunal Oral Federal 5. La investigación destaca la participación del SPF en el plan represivo de la dictadura, incluyendo traslado de presos políticos y colaboración con grupos de tareas.

Los abogados que impulsan la causa celebraron los procesamientos, subrayando el valor de la militancia y la memoria histórica.