La Justicia de Salta imputó a nueve personas acusadas de integrar una red que explotaba sexualmente a al menos 33 niñas y adolescentes, muchas de ellas captadas a la salida de colegios de la capital provincial.
Según la investigación, el líder de la banda era un remisero que trasladaba a las menores de entre 12 y 16 años a departamentos y hoteles, donde las ofrecía a clientes por sumas que iban de 60 mil a 200 mil pesos, pagándoles con dinero y regalos. Cuando cumplían 18 años, las “desechaban”.
El caso comenzó en junio del año pasado, cuando la madre de una adolescente de 16 años descubrió mensajes de índole sexual con un hombre mayor en el celular de su hija.
La policía identificó al remisero y, tras allanar su vivienda, secuestró el teléfono con material de explotación sexual infantil. La causa pasó al fuero federal, donde el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar Roxana Gual ordenaron la imputación del remisero y otras ocho personas, incluidos dos empresarios.
La investigación determinó que la red operaba desde hacía al menos dos años en zonas cercanas a colegios, atrayendo a las adolescentes con regalos y luego trasladándolas a hoteles o domicilios de los acusados. Los mensajes de WhatsApp secuestrados incluyen ofrecimientos como “Necesito una nena para una despedida de soltero” y “Tengo una chica de 16”.
Los imputados enfrentan cargos de trata de personas, asociación ilícita, promoción y facilitación de prostitución, tenencia de material sexual infantil, corrupción de menores y abuso sexual.
La Justicia extendió la investigación hasta el 29 de mayo de 2026 y las víctimas siguen brindando declaraciones en cámaras Gesell bajo asistencia psicológica.



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