El presidente de Estados Unidos (EE.UU), Donald Trump, encendió las alertas en la región, tras referirse a una posible “toma de control amistosa de Cuba”, en medio de la crisis energética desatada por la escasez de petróleo en la isla.
“Ellos no tienen nada ahora, pero están hablando con nosotros y tal vez podamos hacer una toma amistosa de Cuba”, señaló el líder republicano ante periodistas acreditados en la Casa Blanca.
Los dichos del mandatario norteamericano llegaron después de que el Departamento del Tesoro, a cargo de Scott Bessent, permitiera la venta de petróleo y gas a Cuba, siempre que las operaciones se destinen exclusivamente a ciudadanos y empresas del sector privado.
Cuba atraviesa un virtual colapso energético, con apagones prolongados, escasez de transporte, cortes de agua y la interrupción de servicios básicos como la recolección de residuos, una situación que se agravó tras el anuncio de un bloqueo total a la venta de combustible a la isla por parte de Estados Unidos.





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