El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció un proyecto para impedir que menores de 16 años utilicen determinadas redes sociales. La iniciativa forma parte de una política más amplia orientada a reforzar la seguridad digital de niños y adolescentes.
El Gobierno prevé que la norma sea aprobada antes de fin de año y que entre en vigencia en 2027, con una implementación estimada entre marzo y junio.
La propuesta surge en un contexto de creciente preocupación por el impacto del uso intensivo de plataformas digitales en la salud mental, la exposición a contenidos nocivos y las conductas adictivas.
Starmer anticipó que avanzará incluso si las empresas tecnológicas se oponen. En ese sentido, advirtió que no está dispuesto “a ceder en la seguridad y la felicidad de nuestros niños”, marcando una postura firme frente al sector.
El proyecto deberá atravesar el debate parlamentario, donde se discutirán puntos clave como los sistemas de verificación de edad, la responsabilidad de las plataformas y los mecanismos de control para garantizar el cumplimiento de la norma. También se evaluará qué aplicaciones quedarán alcanzadas por la prohibición.
La medida se enmarca en una tendencia global que busca endurecer las regulaciones sobre redes sociales y aumentar la presión sobre las compañías tecnológicas para garantizar entornos digitales más seguros para los menores.





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