Un nuevo cuestionamiento sobre el uso de inteligencia artificial en temas de salud llegó a los tribunales de Estados Unidos. Scott Winters, un pastor de Florida, presentó una demanda contra OpenAI al asegurar que las respuestas de ChatGPT demoraron la atención médica que necesitaba ante una grave complicación.
Según la denuncia, el chatbot restó importancia a los síntomas que presentaba durante varias semanas y le dio recomendaciones que lo llevaron a no consultar a un médico. Winters finalmente fue internado en terapia intensiva en julio de 2025 por una embolia pulmonar masiva.
La presentación judicial acusa a OpenAI y a su CEO, Sam Altman, de negligencia y de brindar asesoramiento médico indebido. Además, solicita mayores controles para las herramientas de inteligencia artificial vinculadas con consultas de salud.
La compañía rechazó las acusaciones y recordó que ChatGPT no debe utilizarse para realizar diagnósticos ni definir tratamientos. Desde OpenAI señalaron que trabajan para mejorar los sistemas de seguridad y detectar situaciones en las que sea necesaria la intervención de profesionales.
El caso se suma a otros reclamos y estudios que advierten sobre los límites de los chatbots en cuestiones médicas. Investigadores señalan que, aunque pueden servir como apoyo informativo, todavía presentan dificultades para responder correctamente ante escenarios de emergencia.





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