"Los jueces no deben gobernar", dijo Carlos Rosenkrantz, jurista propuesto por el Poder Ejecutivo para integrar la Corte Suprema, en audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos del Senado la semana pasada. Hoy, su pliego y el de Horacio Rosatti serán tratados en la comisión de Acuerdos para luego ir al recinto donde ambos necesitan dos tercios de los votos. 

 

Rosenkrantz, quien obtuvo 13 impugnaciones y más de 2600 adhesiones, aseguró que no hubiera aceptado asumir en el máximo tribunal sin la aprobación de la cámara alta. Y sostuvo: "Mi mejor argumento sobre por qué debo ser designado es que soy claramente consciente de que Argentina no necesita superjueces ni la exaltación de la individualidad, sino reconstruir una práctica de la ley del derecho que nos permita resolver los problemas".

 

El letrado prometió, de ser elegido, será un juez que va a ejercer "por arriba de toda actitud", el autocontrol. "Al país se lo cambia con políticas, no desde fallos judiciales", sentenció. 

 

Si bien Rosenkrantz convalidó que "la intangibilidad de los salarios de los jueces hacen a su independencia", afirmó que "no hay ninguna razón para que ni los jueces ni ningún otro ciudadano se exeptúe" del pago de Ganancias. 

 

El postulante a la Corte aclaró su postura en casos de crímenes de lesa humanidad -por la que recibió impugnaciones- y explicó que su punto de vista había sido malinterpretado ya que nunca se había pronunciado sobre la "cuestión de fondo", sino sobre la "excesiva recurrencia a tribunales extranjeros" en las sentencias argentinas. Con todo, consideró que "deben ser juzgados" si se comprueban delitos en civiles que hayan sido cómplices de la última dictadura militar.

 

El jurista también se expidió sobre las protestas sociales y evaluó en este sentido que "no hay una fórmula general" ya que "hay protestas y protestas y todo depende de distintas consideraciones".