Javier Milei firmó este viernes un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que transforma por completo el sistema de inteligencia nacional y potencia la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Todas las actividades del organismo pasarán a ser “encubiertas”, sus agentes podrán aprehender personas y la Secretaría podrá solicitar apoyo de las Fuerzas Armadas para tareas de inteligencia interior.
“Es una reforma muy regresiva y peligrosa”, señaló en diálogo con Página/12, Paula Litvachky, directora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que cuestionó la creciente opacidad del organismo. La modificación llega tras el ascenso de Cristian Auguadra, quien reemplazó a Sergio Neiffert, y consolida un esquema que concentra poder bajo la figura del llamado Señor Cinco.
El DNU 941/2025 establece que todas las operaciones de inteligencia tendrán “carácter encubierto en virtud de su sensibilidad”, habilitando a la SIDE a intervenir ante la “fuga de información clasificada”.
Diputados de la oposición, como Agustín Rossi y Esteban Paulón, alertan que el decreto permite detenciones sin orden judicial y legaliza un espionaje político sobre periodistas y opositores.
“Es la creación de una policía secreta, ya no se trata de un organismo de inteligencia”, advirtió Leopoldo Moreau, expresidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia.
Además, la reforma elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, profundizando la militarización de la política de defensa, y reorganiza varias agencias bajo nuevos nombres y funciones.
“También nos preocupa que durante los últimos dos años la administración haya reformado por DNU con anterioridad el sistema de inteligencia y las leyes orgánicas de las fuerzas de seguridad sin que esto fuera discutido por el Congreso”, concluyó Litvachky.





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