La plena implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada en 2025, sigue pendiente y generó este lunes una huelga que paralizó el inicio del cuatrimestre en universidades de todo el país. Se extenderá, en la mayoría de los casos, durante toda la semana y se espera un segundo paro del 23 al 30 de marzo.

La norma establece recomposición salarial, actualización de becas y partidas para ciencia, hospitales y funcionamiento universitario, además de convocatorias periódicas a paritarias. Sin embargo, decretos del Ejecutivo y recursos judiciales frenan su aplicación efectiva, lo que profundiza la crisis del sector.

El paro, convocado por el Frente Sindical Universitario, tuvo un alto acatamiento: aulas cerradas, pasillos vacíos y estudiantes que solo acudieron para confirmar la suspensión de clases. En la UBA, Plaza Houssay se transformó en epicentro del conflicto, con docentes, no docentes y alumnos cortando el tránsito en Filosofía y Letras, mientras otros edificios permanecían desiertos.

La UBA anunció paro por tiempo indeterminado hasta que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario

Los gremios denuncian que la pérdida salarial acumulada alcanza casi un 40% en dos años y exigen la reapertura de paritarias.

Pablo Perazzi, secretario general de Feduba, destacó la adhesión total de los docentes: “No va a volar una mosca”.

Mercedes de Mendieta, de AGD-UBA, alertó sobre renuncias y la búsqueda de trabajos alternativos por la precariedad salarial, y advirtió que el deterioro afecta directamente la continuidad académica.

El conflicto no solo impacta a docentes y no docentes, sino también a más de 2 millones de estudiantes y al funcionamiento de hospitales universitarios y colegios preuniversitarios. Las organizaciones gremiales anticipan que, mientras no se aplique la ley y se recuperen los salarios, la tensión en el sistema educativo continuará escalando en las próximas semanas.