Con una serie de decretos publicados en el Boletín Oficial, quedó delineado el funcionamiento de los principales instrumentos de la reforma laboral. El paquete incluye el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un régimen de regularización para empleo no registrado y modificaciones en la negociación colectiva, la actividad sindical y las nuevas formas de trabajo.

El FAL, que comenzará a regir el 1 de noviembre, introduce un sistema de financiamiento de indemnizaciones basado en aportes patronales a fondos específicos supervisados por la CNV.

Cada empleador deberá contar con una cuenta identificada, administrada a través de ARCA, desde donde se realizarán los pagos en caso de despido en un plazo máximo de cinco días hábiles. El esquema alcanza a trabajadores registrados con al menos doce meses de antigüedad.

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En paralelo, el Régimen de Promoción del Empleo Registrado (PER) ya está vigente y habilita la regularización de relaciones laborales informales con condonaciones de hasta el 90% de la deuda para pequeñas empresas y del 70% para grandes empleadores, además de beneficios penales y administrativos.

La normativa también introduce cambios en convenios colectivos —que deberán renegociarse en 30 días—, establece nuevos requisitos para la representación sindical y limita el uso de horas gremiales.

A su vez, redefine aspectos operativos como recibos de sueldo, licencias médicas digitales y encuadra a las plataformas como trabajo independiente.

El Ejecutivo sostiene que el objetivo es reducir cargas, transparentar costos laborales y adaptar el sistema a nuevas dinámicas productivas.