Flavia Ochoa, una vecina de Coronel Moldes, Córdoba, presentó una demanda contra AstraZeneca y el Estado nacional al sostener que desarrolló un cuadro neurológico con graves secuelas luego de recibir una dosis de la vacuna contra el Covid-19.
Según consta en la presentación judicial, la mujer recibió la tercera dosis de AstraZeneca el 4 de enero de 2022 y, pocas horas después, comenzó con fuertes calambres y dolores musculares. Al día siguiente, aseguró que perdió progresivamente la movilidad.
“Cuando me quise levantar para ir a trabajar no me pude levantar. Me caí peso muerto al costado de la cama. No podía mover los brazos, después no podía mover las piernas”, relató.
Tras ser atendida en un sanatorio de Río Cuarto, recibió el diagnóstico de síndrome de Guillain-Barré con cuadriparesia, de acuerdo con la documentación incorporada al expediente. El tratamiento incluyó medicación, gammaglobulina y un extenso proceso de rehabilitación.
La causa reúne certificados médicos, estudios neurológicos y documentación administrativa. Entre esos elementos figura un dictamen de la Comisión Médica de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo que estableció una incapacidad laboral del 75,60%, uno de los fundamentos centrales del reclamo económico.
“Hoy sigo con rehabilitación tres veces por semana y puedo caminar con andador. El neurólogo ya me dijo que esa es la secuela que me quedó. Vivo con dolores intensos todo el tiempo, tengo que usar collarín y me canso muchísimo. Mi vida cambió un antes y un después”, afirmó Ochoa.
Antes de iniciar la demanda, la mujer había presentado un reclamo administrativo bajo la Ley 27.573, pero aseguró que fue rechazado luego de que la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas indicara que no pudo establecer un vínculo causal entre la aplicación de la vacuna y el cuadro denunciado.





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