Jesica Cirio pidió que los videos en los que aparece junto a fajos de dólares sean retirados de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero en la que también está señalado Martín Insaurralde.
La presentación ante el juez federal Luis Armella apunta directamente al valor probatorio de las imágenes. La defensa sostiene que existen dudas sobre su origen, las condiciones en que fueron preservadas y la posibilidad de verificar que no hayan sido modificadas.
Uno de los elementos centrales del planteo es la ausencia de un código hash al momento de incorporar los siete archivos al expediente.
Esa herramienta permite generar una identificación única del contenido digital y comprobar posteriormente si sufrió alteraciones. Según los abogados, el código fue obtenido recién durante el análisis realizado por la DATIP.
El informe técnico también encontró que los metadatos de los archivos estaban "completamente en cero". Para la defensa, esto resulta compatible con una eventual transferencia, conversión o reenvío de los videos a través de plataformas digitales que pueden eliminar información original.
A esto se suma un problema en la identificación del dispositivo que contenía las grabaciones. El registro de la evidencia hablaba de un pendrive, pero los peritos encontraron una tarjeta micro SD Kingston de 32 GB dentro de un adaptador.
Los abogados Claudio Caffarello y Nicolás Urrutia consideran que estas circunstancias impiden establecer con certeza quién generó los archivos, cuándo fueron producidos y qué recorrido tuvieron antes de llegar al expediente.
El material había sido publicado por La Nación y posteriormente incorporado a la investigación.





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