El juez del caso Píparo habla de todo,: de la lucha contra el juego clandestino, del tráfico de drogas y la corrupción policial, de su vocación por el derecho y de su areciente viaje a Italia para reunirse con el especialista antimafia y autor del libro Mafia fFor Eexport, Francesco Forgione.
“El puntero político es el dealer”
¿Cómo empezó su carrera judicial?
Empecé a los 18 años a trabajar en Tribunales en la oficina de Mandamientos y Notificaciones de Tigre en 1979 y en el año 1983 conseguí mi traslado a la ciudad de La Plata. En diciembre del 87 me recibí de abogado y en marzo de 1989 fui prosecretario en la Sala IV de la Cámara Penal platense. Con 30 años, fui fiscal a cargo de la Fiscalía número 4 durante un lapso de 3 años donde cubrí una vacante de un año como Juez Laboral en el Tribunal 2 de La Plata, y en 1995 fui Juez Criminal y Correccional del Juzgado 16. En 1998, se reformó el Código Procesal Penal, desaparecen los cargos de juez Criminal y Correccional, y se crean los juzgados de Garantías y soy el titular del número 2, cargo que ocupo hasta la actualidad.
¿Qué siente al trabajar en tu vocación?
El Derecho me gusta en sí: el Derecho Constitucional e Internacional. El Derecho Penal es vida y es adrenalina; es lo diario y poder ver el resultado del trabajo realizado de inmediato. En este fuero, hablas de vida, de muertes, de libertades y de dolor. Acá uno se maneja con la cloaca del dolor porque escuchas a las víctimas con el legítimo dolor y la impotencia de no tener una respuesta inmediata y tratando de encaminar las cosas para que funcionen lo mejor posible. Y también escuchas a la madre, a los hermanos y a los hijos de los presos, y te arrastras con el dolor de los muertos. En esa cloaca de dolor, tenemos muchos velorios y no cumpleaños. Se ven muchas miserias de la realidad, de la calle, del sistema, y es una misión por descubrir lo que se puede o lo que debería cambiar y en la velocidad en que debería estar el cambio.
¿Cuál es su vinculación con la policía?
Desde cuando fui fiscal, aprendí a conocer y a trabajar gracias a la policía que siempre fue la auxiliar de la justicia. Traté de comprender entre el dolo, la intención del policía, y la culpa y la torpeza del sistema que no funciona porque los patrulleros no funcionan si no hay nafta y tampoco de dónde sacarla. Por eso, la policía deber tener sueldos dignos, ya que están arriesgando su vida a diario sin posibilidades de otro subempleo. Deben ganar 5 mil pesos mínimos. Si controlas a la policía mediante una Secretaría de Inteligencia va a funcionar mejor.
¿Hay un perfil de delincuente?
Las bandas buscan plata. Si hoy es fácil robar bancos, van a robar bancos. Si mañana es fácil realizar salideras bancarias lo van a hacer, y cuando le pegaban a los viejos era porque era fácil. Ellos van mutando y los jefes son siempre los mismos. Los que meten presos son siempre los perejiles. Se pagan millones a las comisiones para hacer estadísticas sobre el mapa del delito, que no sirven para nada. Basta de mentirle a la gente.
¿Qué análisis hace del narcotráfico en el país?
Si hay tanto consumo de paco quiere decir que lisa y llanamente en este país se cocina droga, y no somos productores de pasta. De Bolivia y Perú ingresa la pasta y acá se la cocina en ollas comunes incorporando ácidos, triplicando la cantidad y después se exporta. Hay que ir delante de las organizaciones delictivas para prevenir, para que las cárceles no se llenen de perejiles, de los que tienen cara de expediente o del eslabón más bajo de la cadena. Hay que realizar un trabajo serio y profundo en el campo y entrecruzado para ir por las cabezas de las bandas de delincuentes.
¿Cómo se define como juez?
Basándome en la frase de Enrique Santos Discépolo que para mí representa a la justicia: “Yo solamente he tenido el coraje de expresar en alta voz todo lo que los otros piensan en silencio”. Es muy gratificante quedar con la sensación de haber hecho justicia, algo que no sucede siempre y que a veces no sucede, aunque apliques la ley. Vivo de lo que hago y es muy lindo.
Caso Carolina Píparo
“Hubo un repudio generalizado porque era una mujer embarazada y murió un bebé, pero fue un hecho común de robo, con la violencia habitual de un asalto”, señaló Melazo en el caso con mucha repercusión mediática. El 29 de julio del año pasado, Carolina Píparo, de 34 años y embarazada, sufrió una salidera bancaria en el centro de La Plata luego de retirar 10 mil dólares y 13 mil pesos de una sucursal del Banco Santander. Estuvo 43 días internada en el Hospital San Roque de Gonnet, fue sometida a una cesárea, y su hijo Isidro sufrió un paro cardíaco al nacer.




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