La investigación por la muerte de Ada Barrozo Quilo en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, dio un giro tras conocerse el resultado de la autopsia.
Lo que inicialmente se analizó como una posible muerte natural terminó revelando un cuadro de extrema violencia: la víctima presentaba asfixia mecánica, nueve costillas fracturadas, perforaciones en ambos pulmones y lesiones internas de gravedad.
El hecho ocurrió la madrugada del 11 de marzo de 2026 en una vivienda del barrio 132 Viviendas. En ese contexto, su pareja, Sergio Navarro, de 34 años, afirmó ante la Justicia que la mujer murió durante un encuentro sexual y que se trató de un accidente. Incluso llegó a decir: “Soy gordo y la aplasté sin querer”.
En su primera declaración sostuvo que intentó reanimarla con maniobras de RCP, aunque luego modificó su versión y planteó nuevamente la hipótesis de un hecho accidental. Sin embargo, los peritajes médicos indicaron que el nivel de daño observado requería una fuerza sostenida durante varios minutos, lo que contradice su relato.
También se detectaron marcas compatibles con mordeduras en las manos, interpretadas como posibles intentos de defensa de la mujer. Con esos elementos, la causa fue abandonando las primeras hipótesis de averiguación de muerte y homicidio culposo.
Finalmente, la investigación fue recaratulada como homicidio doloso doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. El acusado continúa detenido mientras avanza la instrucción judicial.





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