Leonardo Fariña volvió a declarar en el juicio de la causa Cuadernos y vinculó directamente a Néstor Kirchner con el crecimiento de Lázaro Báez. En su exposición, aseguró que el empresario “era amigo con todas las letras” del expresidente y que esa cercanía resultó clave para el desarrollo de Austral Construcciones.
“Báez era un depositario de confianza del señor Kirchner”, sostuvo, y agregó que ese vínculo facilitó tanto el inicio como el “crecimiento exponencial” del grupo empresario. Según su testimonio, la relación combinaba aspectos personales y comerciales.
El exfinancista también describió el funcionamiento de la firma durante los años del kirchnerismo. Afirmó que Austral tenía “celeridad en el cobro de certificados” de obra pública y que “levantaba un teléfono, iba y cobraba”. En ese esquema, ubicó como nexo al exsecretario de Obras Públicas José López, dentro del entonces Ministerio de Planificación.
En cuanto a la estructura financiera, Fariña sostuvo que los ingresos de la compañía “venían por parte del Estado” y que, al analizar los números, “no se podía financiar un caramelo”, lo que evidenciaba la imposibilidad de acceder a crédito bajo condiciones normales.
Además, señaló irregularidades en la asignación de obras. “Se sacaban ingresos del giro de la empresa”, lo que generaba descapitalización, y explicó que incluso se adjudicaban contratos que luego no se ejecutaban correctamente. “El anticipo de esa obra no era utilizado para la obra, sino para tapar huecos anteriores”, detalló.
A su vez, Fariña aclaró que su declaración inicial en 2018 ante el fiscal Carlos Stornelli fue “de carácter espontáneo”, en el marco del programa de testigos protegidos.





Comentarios recientes