El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires encendió una alerta por el aumento sostenido de los delitos informáticos.
Durante los primeros seis meses de 2026 se registraron alrededor de 1.300 denuncias por ciberfraudes, con un promedio superior a los 200 casos por mes.
Las maniobras más habituales incluyen el robo de identidad, el phishing, la toma de cuentas de WhatsApp, las estafas mediante billeteras virtuales y la utilización indebida de tarjetas de crédito y débito. El crecimiento de las redes sociales y las plataformas de mensajería se convirtió en un terreno favorable para este tipo de engaños.
Ante el incremento de los casos, el MPF porteño creó la Fiscalía Especializada en Ciberfraudes (FISEC), actualmente dirigida por Miguel Kessler, y una unidad específica dentro del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) para analizar denuncias, preservar pruebas digitales y rastrear a los responsables.
Las estadísticas muestran una evolución constante: mientras en 2020 se habían registrado 38 denuncias, en 2024 la cifra llegó a unas 1.700 y en 2025 superó los 2.400 expedientes.
Según la fiscalía especializada, en los últimos dos años las pérdidas económicas vinculadas a estas maniobras alcanzaron los $24.465 millones y más de 3,8 millones de dólares.
Para intentar frenar el avance de estas estafas, la Ciudad implementó un protocolo de respuesta rápida que permite solicitar alertas tempranas y congelar cuentas sospechosas durante 60 días. La denuncia debe realizarse dentro de las primeras 24 horas y el monto defraudado debe ser igual o superior a tres millones de pesos.
Entre las recomendaciones principales, los especialistas aconsejan no compartir claves ni códigos de seguridad, activar la autenticación en dos pasos, evitar enlaces desconocidos y revisar con frecuencia los movimientos bancarios.





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