Australia estableció un nuevo marco laboral para los repartidores que trabajan mediante aplicaciones, con un salario mínimo y cobertura obligatoria frente a accidentes. La medida, aprobada por la Comisión de Trabajo Justo, comenzará a aplicarse el 17 de agosto y alcanza a quienes distribuyen alimentos, bebidas y productos de almacén.

El pago será de entre 31,30 y 32 dólares australianos por hora, según el vehículo utilizado, unos US$22. Una de las principales novedades es que ese monto no se limita al tiempo efectivo de reparto: también contempla las horas en las que los trabajadores esperan recibir un pedido.

La tarifa tendrá además una actualización de 50 centavos australianos a partir de enero de 2027.

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El nuevo esquema surgió después de años de negociaciones entre el sindicato Transport Workers’ Union y dos plataformas del sector. El objetivo fue establecer condiciones básicas para una actividad caracterizada por la autonomía horaria, pero también por reclamos vinculados con ingresos y seguridad.

En materia de accidentes, las plataformas deberán contratar y pagar un seguro que cubra a los repartidores durante su actividad. Los trabajadores, por su parte, deberán contar con una cobertura para responder ante eventuales daños ocasionados a terceros mientras utilizan sus vehículos.

La regulación también incorpora nuevas vías para resolver conflictos y permite solicitar licencias sin goce de sueldo.

El cambio se apoya en la reforma laboral impulsada en 2023 por el gobierno de Anthony Albanese, que otorgó nuevas facultades a la autoridad laboral para establecer estándares en la economía de plataformas.

La ministra de Relaciones Laborales, Amanda Rishworth, calificó la decisión como un “hito”. El sindicato sostuvo que el acuerdo puede convertirse en una referencia internacional sin eliminar la flexibilidad que caracteriza al trabajo mediante aplicaciones.

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