El gobierno de María Eugenia Vidal informó que el año pasado registró la tasa de mortalidad infantil más baja de la última década: fallecieron 9,5 bebés cada 1000 nacidos vivos en la provincia de Buenos Aires; en 2007, habían sumado 13,5. Si se la compara con los datos de 2016, disminuyó solo 0,4 puntos, es decir que hubo 229 casos menos de muertes de chicos de hasta un año. (Ver infografía) 

 

"Podemos decir contentos que la tasa ha bajado en la provincia”, indicó Vidal en referencia a las cifras que indican un descenso tanto en los casos de mortalidad infantil como en los de mortalidad materna, que pasó de 3.4 en 2016 a 2.8 en el 2017.

 

“Como la mortalidad infantil y materna ha sido siempre una medida de cómo está trabajando el sistema de salud y el sistema social de un lugar, hoy estoy muy orgullosa de poder contarles este avance, de poder decirles que hay 229 bebés que pudimos salvar y 20 madres que hoy siguen viviendo gracias a los esfuerzos de todos”, aseguró durante el anuncio que realizó en Casa de Gobierno junto al ministro de Salud, Andrés Scarsi.

 

“La baja de estas cifras muestra que estamos mejorando porque hemos recorrido un camino juntos a lo largo de estos años, haber terminado la renovación de la mitad de las guardias de los hospitales públicos y haber puesto un sistema de emergencias con ambulancias SAME, que hoy llega a más de 8 millones de bonaerenses”, destacó la gobernadora.

 

El foco estuvo puesto, según el gobierno bonaerense, en el trabajo específico sobre las madres y niños en los centros de atención primaria porque ahí hacen la primera consulta y se detecta si hay un parto posible de riesgo o no, así como "garantizar que las neonatologías y centros de alta complejidad estén adecuadamente distribuidas”.

 

Para ello, se implementó un sistema en el 2016 para saber cuál había sido la causa de cada una de las muertes de acuerdo a las historias clínicas. Además, se profundizó el trabajo desde el sistema de políticas sociales para mejorar las condiciones. “Hay una mortalidad infantil que se da en el primer año de vida, después del momento del nacimiento, esos niños mueren por falta de condiciones sanitarias y sociales adecuadas”, remarcó Vidal.

 

Recordó también que desde el año 2015, los beneficiarios de los programas sociales provinciales aumentaron en un 40% y destacó que la implementación del programa “Un vaso de leche por día” permite que hoy 360 mil chicos lo reciban en toda la provincia.

 

 

 

 

Los datos fueron proporcionados por Vidal, quien afirmó que la cifra es histórica. "Nuestro equipo logró bajar la tasa de mortalidad infantil a la más baja de la historia en la provincia. También hemos disminuido la mortalidad materna. Todo esto es una muy buena noticia en dos semanas cargadas de información dura del ámbito económico", dijo la gobernadora, junto a su ministro de Salud, Andrés Scarsi, al presentar las estadísticas.

En efecto, los números oficiales también indican que descendió 0,6 puntos la mortalidad materna; en términos absolutos, son 20 mujeres fallecidas menos "gracias al acceso a la información y al monitoreo continuo, como también a un trabajo intensivo en neonatología, en 2017 registramos bajas en ambas tasas". "Esta es una tarea que se realiza en cada hospital y centro de salud cargando datos y acompañando a la madre y a los niños en sus controles periódicos", dijo Vidal.

Según el ministro Scarsi, las estadísticas son fundamentales, pues permiten evaluar el sistema, formular las políticas sanitarias necesarias y trabajar para reducir las muertes maternas e infantiles. "Nosotros focalizamos el seguimiento en el 20% de las madres cuyos partos se pueden complicar. Las derivamos de inmediato a centros de salud de alta complejidad para evitar la muerte del bebé o de la mujer. Evaluamos su historia clínica, su desarrollo durante los nueve meses de embarazo y el posterior crecimiento del niño hasta el año", dijo el funcionario.

Según los cuadros exhibidos, en 2007 la tasa de mortalidad infantil era de 13,5 en la provincia de Buenos Aires. En 2015, antes de asumir Vidal, ya había bajado a 9,9. En los dos años de la actual gestión, disminuyó a 9,5.

Las estadísticas del gobierno provincial precisan que en 2017 hubo 2461 defunciones, contra las 2690 registradas en 2016. Si bien los números presentados señalan una disminución de 229 muertes, no se informó cómo varió la cantidad de niños que nacieron de un año a otro.

En cuanto a la tasa de mortalidad materna (cantidad de mujeres fallecidas durante el parto o los 42 días posteriores cada 10.000 nacidos vivos), el análisis de la situación precisa que descendió de 3,4 en 2016 a 2,8 en 2017, "siguiendo la tendencia descendente e igualando el menor número en la provincia", que fue en 2013. "Es decir que el año pasado se registraron 20 muertes maternas menos que en 2016; de 93 pasaron a 73", dijeron.

"Cuando iniciamos esta gestión asumimos un fuerte compromiso con la salud pública en la provincia, porque sabemos que los vecinos merecen un mejor servicio y esto tiene que ver con la atención de los profesionales, con los insumos y con la infraestructura hospitalaria", dijo Vidal.

Bajo de peso y prematuro

Scarsi explicó que entre las causas más frecuentes de mortalidad infantil se encuentran el bajo peso del recién nacido y el nacimiento prematuro. Recordó que una madre embarazada puede hacer su primera consulta en los centros de atención primaria de la salud (CAPS) -cuyo personal fue especialmente capacitado por el ministerio-, lugar donde se deriva a las futuras mamás a través de corredores sanitarios, según la dificultad de cada caso.

"Si un embarazo tiene posibilidad de ser riesgoso, es derivado a un hospital provincial con maternidad de alta complejidad. En el caso de los bebés prematuros se realiza un seguimiento durante los primeros seis meses de vida", dijo, y reveló que solo el 20% de los nacidos tiene algún tipo de riesgo de vida.

El funcionario agregó que cuando se produce un fallecimiento, ya sea de la madre o del bebé, se instrumenta un programa a partir del cual un equipo especializado se hace presente en el hospital donde se produjo el deceso y realiza una auditoría para determinar cuál fue la causa o la raíz de la pérdida.