El fotógrafo Pablo Grillo fue dado de alta y se retiró del Hospital Ramos Mejía este martes por la mañana.
El joven había recibido un impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en el cráneo por la policía federal en una de las marchas en apoyo a los jubilados hace tres meses, momento en que quedó internado y luchando por su vida.
Según detallo su padre, Fabián, ahora iniciará una nueva etapa, un proceso de rehabilitación mediante una internación en el Hospital Manuel Rocca. "Internación y salidas los fines de semana, cuando ellos evalúen que estoy en condiciones de hacerlo", agregó.
En referencia al caso, el subdirector del Hospital Pablo Mejía, Juan Pablo Rossin, remarcó: "Nos emocionó mucho la salida de Pablo en este estado, después de verlo tan crítico y grave".
"Hay que darle un reconocimiento a todo el personal de salud, desde los camilleros hasta el jefe de neurocirugía y de terapia intensiva. Todos trabajaron con él de manera ardua, difícil, durante mucho tiempo, con muchísimas complicaciones que iban surgiendo, y que supieron sortear de manera adecuada", añadió.
A su vez, el padre de Grillo, señaló: "Es una emoción, sentimos mucha alegría. Estaba contento. Anteriormente le habíamos dicho, para no generar falsas expectativas, que se iba a ir en cualquier momento, pero no precisamente cuándo. Y ahora le dijimos 'cambiate que te vas'".





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