Tras pasar más de dos meses detenida en Brasil, Agostina Páez volvió a la Argentina y rompió el silencio sobre el episodio que derivó en su imputación por injuria racial. La joven de 29 años fue filmada en un bar de Ipanema realizando gestos discriminatorios, en medio de una discusión con empleados.

Consultada sobre lo ocurrido, explicó: “No dimensioné lo que estaba haciendo, no fue por su color de piel”. Y agregó que reaccionó tras ver un gesto obsceno: “Vi a una persona agarrarse los genitales, me salió hacer eso”.

El video se viralizó y fue clave para la causa judicial. “Ahí hice retrospectiva y no lo podía creer… una ignorancia total de mi parte sobre el racismo”, reconoció, al tiempo que relató el impacto de la detención: “No sabía qué hacer”.

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Durante la entrevista también se refirió al video de su padre, que repitió gestos similares días atrás. “Me quería morir… me dio mucha vergüenza”, afirmó, y marcó distancia: “No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando”.

Páez sostuvo que asumió sus errores: “Me castigo mucho por eso… es una ley. Pido perdón”, aunque cuestionó las reacciones extremas en redes: “Siento que es injusto que me deseen la muerte”.

Sobre el trasfondo del caso, reflexionó: “Hay una invisibilidad aquí de lo que es el racismo… ahora se habla y está buenísimo”.

La joven pudo regresar al país tras obtener un habeas corpus, que permitió retirar la tobillera electrónica, aunque debió pagar una caución cercana a los 20.000 dólares y fijar domicilio en la Argentina.