A más de una semana del ataque en la Escuela Normal Superior N° 40 en la provincia de Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro indicó que la investigación reveló que no se trató de un “brote psicótico” ni de un episodio de bullying.

“Se pudo detectar que este joven de la localidad de San Cristóbal participaba de una red internacional, de una subcultura digital, que se denomina TCC, y desde ese lugar, parten de la veneración a delitos violentos, asesinatos violentos, y, en algunos casos, llegan también a la imitación de la comisión de este tipo de delitos"

Por su parte, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, agregó que “esto nos obliga a reforzar la detección temprana de conductas de riesgo en redes digitales”.

El análisis forense del celular del tirador permitió identificar a un segundo menor como “estrecho colaborador del tirador activo”. Durante el allanamiento se secuestraron dispositivos electrónicos y material con simbología vinculada a las subculturas digitales TCC y al movimiento Incels.

Según los investigadores, TCC es “transnacional, multifacético, descentralizado” y su rango etario va de 13 a 19 años. Sus miembros estudian crímenes reales, comparten material y glorifican a los perpetradores en foros y plataformas cerradas como Discord o Telegram. Monteoliva advirtió que “estos grupos pasan de la fascinación por crímenes a planificar ataques, lo que constituye la principal preocupación”.

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En paralelo, ambos menores presentan indicadores del movimiento Incels, caracterizado por el odio hacia mujeres y varones con relaciones felices. La investigación confirma que este no es un caso aislado: en los últimos dos años se detectaron 15 hechos similares y cuatro investigaciones continúan activas con patrones comparables.

La ministra subrayó la urgencia de “detectar estos indicadores en forma temprana” para evitar que adolescentes inspirados por estas subculturas pasen a cometer ataques violentos, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad escolar.