La promesa de pureza detrás de las monedas de oro estadounidenses volvió a ser cuestionada tras una investigación de The New York Times que puso en duda el origen real del metal que ingresa a la Casa de Moneda. El organismo vende cada año más de 1.000 millones de dólares en piezas de inversión y asegura que el material es completamente de origen nacional.

“Sostener una moneda o medalla producida por la Casa de Moneda es conectar con los principios fundacionales de nuestra nación”, sostiene la institución en su discurso oficial.

El trabajo periodístico reveló, sin embargo, que el sistema de abastecimiento se apoya en una cadena internacional donde el oro puede ser “limpiado” en distintas etapas antes de ingresar al circuito formal. En ese recorrido, el metal pasa por intermediarios, refinerías y mezclas que dificultan o directamente impiden rastrear su procedencia original.

Estados Unidos evalúa retirar su apoyo a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas

La investigación detalla que parte del oro procesado habría sido extraído en contextos vinculados a organizaciones narcocriminales, minería ilegal y conflictos armados en distintos países. El aumento del precio internacional del metal habría intensificado estas prácticas y ampliado el negocio global.

También se advierte que los mecanismos de control no siempre logran verificar el origen real del material que termina en el sistema estadounidense. En ese marco, el oro puede ingresar como “legal” tras ser procesado y mezclado con otras fuentes en refinerías internacionales.

El Departamento del Tesoro anunció que revisará los procedimientos de compra. “Esta revisión se centra en garantizar que los proveedores de oro de la Casa de Moneda de EE.UU. cumplan con la ley”, señaló el secretario Scott Bessent