El Tribunal en lo Criminal Nº 4 de Morón condenó a 20 años de prisión a un hombre por una serie de delitos sexuales cometidos contra una niña a lo largo de más de tres años mediante redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas.
El fallo, firmado por los jueces Carlos Roberto Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Vanesa Gerez, sostuvo que puede configurarse “abuso sexual con acceso carnal sin contacto físico y a través de medios digitales”, en una decisión considerada de alto impacto jurídico.
El condenado, Orlando Tristán Novillo, ejerció control psicológico sobre la víctima desde los 12 años mediante identidades falsas, amenazas y exigencias de contenido sexual. Según la causa, la obligaba a realizar actos sobre su propio cuerpo bajo coacción y vigilancia permanente.
“Durante ese período, la víctima permaneció sometida a una situación de control y coacción permanente durante más de tres años”, señalaron los magistrados, quienes describieron el caso como un “cautiverio de carácter psicológico y digital”.
La investigación, a cargo de los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani, estableció que el acusado operaba desde un penal bonaerense y tenía antecedentes por delitos similares.
El caso se inició cuando la menor contó lo ocurrido a una docente. En su declaración expresó: “Todo en contra de mi voluntad. Yo no quería”.
El informe psicológico determinó trauma severo, alteraciones del sueño y afectación emocional profunda.
También se acreditaron maniobras de extorsión y defraudación con datos de tarjetas familiares, con un perjuicio estimado en $350.000.
El fallo remarcó que la violencia digital puede generar sometimientos reales y sentó un precedente en la adaptación del derecho penal a nuevas formas de abuso.





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