El pasado 15 de junio se conmemoró en la Legislatura porteña el Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez y se organizó un encuentro con vecinos y representantes de asociaciones para la tercera edad para reflexionar sobre los problemas vinculados a la violencia que sufren los adultos mayores.

 

El encuentro estuvo coordinado por la diputada Graciela Ocaña (CP) y encabezado por la Vicepresidente Ia de la Legislatura, diputada Carmen Polledo (PRO).

 

La legisladora Ocaña expresó que "es muy importante sensibilizar a la sociedad" y que el objetivo de las jornadas es trabajar en estos temas para que los ciudadanos entiendan el papel esencial que cumplen los adultos mayores. "Desde nuestro rol político siempre tratamos de tomar las problemáticas que nos plantean y buscar soluciones, estamos muy comprometidos", concluyó.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127 Documento PDF, designa el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Este año la campaña se centra en la importancia de prevenir la explotación financiera de la que los ancianos son víctima y garantizar los derechos humanos de nuestros mayores.

 

En consonancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, las personas mayores tienen derecho a una vida digna, libre de toda forma de abusos, entre otros, la explotación financiera y material, que podría conducir a la pobreza, el hambre y la falta de vivienda, poner en peligro su salud y bienestar, e incluso a una muerte prematura.

 

Entre 2015 y 2030 se espera que en todos los países aumente sustancialmente el número ancianos. Este crecimiento será especialmente rápido en las regiones en vías de desarrollo. Si crece el número de personas mayores, se espera también que aumenten los abusos de los que está población es víctima. Si bien es un tema tabú, el maltrato a los ancianos ha comenzado a ganar visibilidad en todo el mundo, a pesar de que sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en los estudios que se llevan a cabo a nivel nacional y menos abordados en los planes de acción.