El relato de Soledad, expareja de Claudio Barrelier y dueña del Ford Ka utilizado para trasladar el cuerpo de Agostina Vega, aportó nuevos elementos a la investigación. La mujer aseguró que no quería prestarle el auto y que tuvo una “fea sensación” antes de que se lo llevara.

Según explicó, la relación entre ambos ya había terminado días antes del crimen, aunque mantenían contacto telefónico. “Le mandé un último mensaje el viernes y eliminé su número”, señaló. Sin embargo, el domingo él volvió a comunicarse para retomar el vínculo.

Esa misma noche, Barrelier le pidió el auto con el argumento de que necesitaba llevar ropa a un familiar. “Me insistió varias veces. Era la intensidad que él tenía y por eso accedí”, relató.

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A pesar de eso, dijo que algo le generaba desconfianza. “Yo no le quería prestar el auto porque tenía una fea sensación. Le insistí que se quedara, pero se fue igual al garaje y lo sacó”, recordó.

El acusado permaneció fuera más de una hora y no respondió los llamados. “Pensé que me había robado el auto”, agregó.

El testimonio se incorporó al expediente que investiga el femicidio de la niña hallada sin vida en un descampado de Córdoba tras varios días de búsqueda. Mientras avanza la causa, la fiscalía intenta reconstruir los movimientos del imputado y no descarta nuevas medidas.

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